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 REPORTAJES
29/09/2018
Tzachi Halevy, protagonista de la serie Fauda
En Fauda hay una parte vinculado a lo auténtico, pero la realidad es mucho más compleja
Por: Enrique M. Grinberg

Tzachi Halevy se hizo famoso en nuestra región por su interpretación del personaje Naor en la serie Fauda, cuyas dos temporadas completas se encuentran en Netflix. Pero la actividad artística de Tzachi excede a este afamado y adrenalínico título. Su campo de actuación fue la música-podemos escuchar varios títulos e interpretaciones como cantante y compositor en árabe y hebreo en Spotify, o acceder a sus discos-, formó parte del elenco de la agrupación Mayumana, y en los últimos años ha irrumpido en el mundo de la actuación en diversas películas y series. Su primera aparición en la película Bethlehem.
Tuvo la oportunidad de vivir en varios países por el trabajo de su padre y abrevar de varias culturas diferentes. Durante su servicio militar perteneció a una unidad de elite que en cierto sentido realizaba operaciones similares a lo que pudimos ver en la serie Fauda. En esta entrevista exclusiva para Nueva Sión, abordamos en una larga charla diversos temas, entre ellos el conflicto como realidad y ficción, el rol del arte, los motivos del éxito de Fauda y las series israelíes.

-Vamos a hacer la entrevista en hebreo, así te sentís más cómodo, pero sé que hablas español y de allí sale la primera pregunta: ¿dónde aprendiste español, y por qué?
-Aprendí español cuando recorrí América del Sur luego del Ejército. Además yo hablo francés, con lo cual, desde ese aspecto, me fue cómodo comenzar a estudiar el idioma. El viaje fue con quien en ese entonces era mi novia, que era argentina, su familia era de La Plata. Así comencé en realidad. Estábamos paseando por allí, y yo siempre llevaba conmigo una libretita y un bolígrafo, y anotaba cada palabra o cosa que no entendía y le preguntaba a ella qué significaba. Así comencé a aprender el idioma en realidad y practicarlo.
-¿De dónde es originaria tu familia?
-Mi mamá es originaria de Marruecos, y mi padre es la octava generación en Israel. La familia de él era originalmente, en el pasado, de Egipto y Persia.
-¿Cuándo eras chico soñabas ser actor o cantante, como lo sos en la actualidad?
-En verdad el sueño de hacer música siempre estuvo presente en mí. Durante mi infancia me vinculé con la música y me gustaba. Ya en la etapa de la escuela secundaria comencé a tocar y mi sueño era convertirme en músico. La actuación en general no estaba realmente en mis planes. Luego de veinte años de actividad musical, me expuse a la actuación en la película Bethlehem. Fue mi lanzamiento a la actuación. De niño no pensaba mucho en ello.
-¿Cuándo descubriste tu vocación artística?
-Pienso que todo artista tiene un camino. Sí recuerdo el instante, fue durante el servicio militar. Tenía un amigo al que le dije que cuando me liberara tocaríamos juntos. Luego de la baja en el Ejército, al regreso del paseo a Sudamérica, trabajé temporalmente durante un año con el objetivo de ahorrar dinero para comprar equipamientos musicales. En ese entonces fui aceptado por el grupo Mayumana y recuerdo que ese fue el momento preciso en el que me di cuenta, y elegí ser artista. Desde mi punto de vista ser artista es algo que se elige y experimenta en todo momento. Como músico, componer, en el momento que ya tenés un camino, tenés lo que contar, sobre qué escribir. Sobre tu pregunta pienso que la voz artística se desarrolla y se nutre todo el tiempo. Recibe todo tipo de aportes diferentes permanentemente. Es algo que todo el tiempo vive y respira desde mi punto de vista.
-¿Vos componés las canciones que interpretás, la música y letra?
-Así es. La mayoría de las canciones escribí la letra y la melodía.
-Son muy lindas e interesantes, ayer precisamente escuché algunos temas antes de nuestra entrevista. Noté que las mismas incluyen diversos ritmos, es una música rica y ecléctica con muchos estilos musicales.
-Sí, tiene muchos estilos diferentes. También como cantante y músico, me tocó cantar y tocar muchos estilos, entonces ese es el resultado de mi experiencia. Siempre es un gran placer indagar sobre esto y ver dónde te sentís más cómodo con esto y cuándo es auténtico.
-Quizás los múltiples estilos musicales que tenés dentro de tu repertorio estén vinculados a tu infancia, ya que viviste en diferentes países por el trabajo de tu padre. Contame qué roles desempeñó él y en qué países estuvieron.
-Nací en Israel, en la ciudad de Petaj Tikva. Mi madre se desempeñaba como enfermera en un hospital y mi padre trabajaba en la Oficina del Primer Ministro. A los dos meses, comienzan los viajes como emisario de mi padre. Viajamos a Copenhague, Dinamarca. Luego a los dos años nos trasladamos de Dinamarca a Italia, más precisamente a Roma, en donde estuvimos por tres años. Allí nació mi hermana. Luego regresamos tres años a Israel, nos fuimos a vivir Ramat Gan. Luego de Ramat Gan pasamos a vivir en El Cairo, en Egipto, por dos años. Luego nos fuimos a Bruselas, Bélgica, por dos años. Volvimos a Israel por tres años y nos instalamos en Hetzlia. Luego enviaron a mi padre por cuatro años a Bruselas, yo viajé con ellos por los tres primeros años, terminé el colegio secundario y rendí los exámenes finales. Luego me recluté en el Ejército. Fui realmente un soldado solitario por un año. Luego ellos regresaron a Israel por otros tres años y después se fueron a Austria en misión por otros cuatro años. Estos son en síntesis todos los lugares en los cuales viví durante mi infancia y juventud.
-¿El árabe que hablas de manera perfecta y sin acento israelí es de tu estadía en Egipto?
-Yo no lo hablo con acento de Egipto, lo hablo con acento palestino. Es algo que investigo todo el tiempo debido a los diversos roles que tengo que interpretar de personajes que hablan en Israel en diversos lugares. También alguien que es de Gaza no habla como alguien de Ramallah, o como alguien de Hebron, o de otras aldeas. El acento libanés no es como el acento sirio, pero mi árabe podemos decir es más con acento palestino. Estudié lo básico en Egipto cuando vivimos allí, luego más grande, durante el servicio militar estudié el idioma. Desde entonces toda oportunidad que tengo trato de practicarlo y estudiarlo.
-También te escuché cantar una canción muy linda en árabe…
-También canto en árabe.
-Hagamos un paréntesis en la entrevista. Me dijiste que hablabas el árabe con acento de Gaza y Ramallah, pero no conocés muy bien las comidas de un lugar y el otro. Pude ver en Fauda, en la segunda temporada, que hubo un error cuando estabas encarcelado con el terrorista.
-Así es cuando te escriben los libretos… pese a que también en Gaza se puede encontrar esta comida.
-Vi tu rol en la película Bethlehem, donde te tocó interpretar el rol de un agente de inteligencia en contacto con árabes palestinos. ¿Qué sentís al respecto? ¿Cómo y con qué elementos componés el rol?
-En esa película, que fue mi primera exposición en la actuación, ingresé simplemente porque buscaban a alguien que hable árabe. Pese a que habían aceptado a otro y comenzaron el proceso de trabajo con él, el director no estaba convencido con su trabajo. Me reuní con él, lo escuché, y al fin y al cabo, allí comenzó mi carrera como actor y elegí invertir en el estudio del árabe como hay que estudiarlo, que no es sólo el acento, ya que no tenés que dar a entender que no sos árabe en realidad. En relación a la composición del personaje, específicamente en Bethlehem, en donde tuve que interpretar un agente de inteligencia, tenía los antecedentes de lo que yo vivencié durante mi experiencia en el Ejército, de la interacción con los árabes al estilo del Shabak. Y por supuesto la investigación que hizo quien creó la película también ayudó mucho, sobre todo en la semántica que utilizan en el “servicio”, esas palabras de la jerga. Siempre digo que en cada rol, vos realizás una investigación, vos comprobás lo que en realidad tiene que tener el personaje y le agregás algo tuyo. Por ejemplo, el director, al principio programó que el personaje del “agente del Shabak” sea más movedizo y cuando llegué yo el problema era que yo era más tranquilo y relajado. Le cerró e hizo algunos cambios que se adaptaron a mi estilo y a mi tipo de conducta. Cada rol tiene su propia cosa. Hace poco tiempo interpreté el rol de Kadafi para una serie que va a salir este año en Netflix. Este es un personaje que no estaba acostumbrado a ver, es por eso que durante meses vi muchas películas de Kadafi, como él hablaba, como él se comportaba, cómo caminaba y expresiones y gestos de la cara. Entonces todo rol tiene su particularidad y composición y vos los tenés que interpretar. Y por supuesto digo que también siempre incorporás algo personal, algo que vos traes tuyo, de tu pasado, de tu propia vivencia y experiencia.
-Te adelantaste en parte a la próxima pregunta que tenía preparada y que es: ¿Qué hiciste en el Ejército?
-Serví en una unidad que era activa en Gaza, una unidad encubierta. Cuando se evacuaron los poblados en la franja en Gaza, pasé a una unidad paralela que hacía lo mismo en Judea y Samaria.
-Si hoy pudieras hoy elegir el lugar para tu servicio militar, ¿elegirías la misma unidad?
-Sí, totalmente.
-¿A qué atribuís el éxito que tienen las series israelíes en el exterior, como ser In Treatment, Homeland, Hostages, esta última de la cual fuiste parte, algunas de las cuales se pueden ver por la plataforma Netflix?
-Pienso que en Israel hay guionistas muy talentosos en principio. Hay narradores de historias muy buenos, y más allá de su capacidad de contar, la realidad en la cual vivimos aporta muchas ideas y materiales. Pienso que aquí se realizó buen trabajo considerando que existe un muy bajo presupuesto para las producciones. Ahora hay muchas personas involucradas en la actuación, el cine, series y televisión, personas con muchas inquietudes, curiosidad y amor a la profesión. Participé en varias producciones dentro y fuera de Israel, y hay aquí algo muy emocionante que es ver como los profesionales se involucran en los proyectos con entrega. Compromiso, fe y amor a la profesión. Por otro lado, pienso que las plataformas como Netflix, que comenzaron a florecer los últimos dos o tres años, permitieron que la exposición del contenido israelí sea mucho más grande. De repente en los últimos años los contenidos que por lo general quedaban a un nivel local, se difundieron por el mundo. Y las personas comenzaron a ver que hay aquí una creación que es de muy alta calidad. Relatos e historias de calidad que hablan al público en general. En la mayoría de los casos hablan sobre los vínculos entre las personas, y esto es algo común en todo el mundo.
-¿Qué lugar ocupa la serie Fauda en tu vida?
-Mirá, Fauda ante todo es un proyecto de calidad del cual tuve la suerte de poder formar parte. En la época que Fauda salió, de cierta manera, como te decía, Netflix creció. Para todos los que participamos fue importante y un crecimiento a todo nivel. En lo personal es algo muy cercano, algo que yo conozco de mi servicio militar. Por otro lado, tuve que pagar un costo personal, porque tuve que hacer la reserva del Ejército al tiempo que estaba en la unidad Duvdevan, y con Fauda, fue algo problemático continuar allí. Pero eso es en general lo que pasa al formar parte de un proyecto de esa envergadura. Podemos decir que uno de los motivos del éxito de Fauda es, como aconteció con Bethlehem en el cine, que llevó por primera vez a la pantalla grande los vínculos entre el mundo palestino y el de los israelíes de una manera distinta a lo que se puede ver en los noticieros. Llevó a la luz una realidad un poco diferente de la cultura de ambos lados, de los vínculos internos y externos, evidenciando que no todo es negro y blanco, sino que hay varios matices en esta historia.
-¿Qué sentiste al actuar o representar en Fauda aquello a lo cual te dedicaste durante tu servicio en el Ejército?
-En Fauda hay una parte vinculado a lo auténtico, pero la realidad es mucho más compleja de lo que se puede ver en la televisión. Por otro lado en la televisión, como fue el caso de Fauda hay que agregar ciertos condimentos para que sea atractivo, interesante y atrapante. Acerca de las sensaciones personales, desde cierta perspectiva me desconecté, interpreté un personaje, me desvinculé de mis vivencias personales del servicio en el Ejército y listo. Fue llegar y fluir con el papel.
-¿Cómo pensás que se ve y se interpreta esta serie en Israel, en la Autonomía Palestina, en los países árabes y fuera de la región?
-No he recibido respuestas de los países árabes. En el mundo se aprecia mucho la serie, la disfrutan mucho, por la actuación, por acción, por la tensión y por su creatividad en general. Por supuesto, están quienes dijeron que esto ofende a una de las partes, pero en general pienso que hay mucho aprecio para con la serie.
-¿Podés adelantar algo de la tercera temporada?
-No, aún no hay nada. No hay lo que decir.
-De cierta manera, en Fauda se ve en la práctica la famosa ley “del ojo por ojo y diente por diente”. ¿Qué pensás acerca de esto desde tu experiencia en el Ejército y desde cómo lo que presenta la serie?
-En la serie no hay ninguna duda que esto aparece desde el lado de la venganza, especialmente en la segunda temporada. Se ve en varios personajes que quieren vengarse uno de otro. No es un comportamiento que nosotros tengamos en la realidad, que yo recuerde. Sí tuvimos que realizar maniobras luego de atentados para atrapar a los terroristas que los cometieron y que eran culpables. Pero no desde un sentimiento de venganza. Simplemente los objetivos de las misiones eran prevenir atentados y capturar a quienes los hacían. No es algo que podamos definir como ojo por ojo y diente por diente, eso es más adecuado para la televisión.
-¿Qué es para vos la violencia? ¿La violencia trae más violencia? ¿La violencia es la solución?
-No hay ninguna duda que la violencia trae violencia. También no hay ninguna duda en que la violencia no es la solución. A lo largo de la historia la violencia no trajo resultados positivos. A modo de ejemplo, tenemos a Gandhi en India, que sin violencia guió la independencia de un imperio luego de cien años de gobierno allí. Repito nuevamente que la violencia no es la solución y que siempre traerá más violencia. Para mí la solución es la educación, allí está la solución, en la educación y acercar las brechas, alejarse del desconocimiento y el perjuicio que traen consigo el miedo, que lleva a más odio y que culmina en violencia.
-A pesar de lo que se ve en Fauda. ¿Creés que alguna vez judíos y árabes puedan convivir en paz o por lo menos sin violencia?
-Pienso que se pone mucho en Fauda, que en realidad es una ficción. Fauda no es un documental. La realidad es mucho más compleja de lo que podemos ver en la serie. Fauda no tiene la intención de venir y aportar una solución, ni tampoco es un espejo real de los hechos que suceden aquí. Tiene algunos aspectos y lugares arraigados en la situación de lo que ocurre aquí, pero fuera de eso es todo creación para la televisión. Pienso que tenemos que confiar el uno en el otro, de eso depende si habrá paz o no. Soy una persona optimista. Como alguien que vivió cuatro años en El Cairo tras la firma del acuerdo de paz entre Egipto e Israel luego de años de guerras y vivencié lo que es estar allí. También en el servicio militar, finalmente, cuando recorrés y das vueltas dentro de las ciudades, en poblados y hablás con los habitantes, la mayoría de estas personas son gente como yo o como vos que quieren vivir la vida, tener sustento, alimento. Es por ellos que soy optimista y creo en las personas que tienen una visión y voluntad genuina para la paz, y así cuando haya educación para las generaciones jóvenes para la paz, para el acercamiento y mutuo conocimiento, no hay dudas que allí habrá paz.
-¿Tenés alguna pertenencia o participación política?
-No.
-¿Qué rol le atribuís al cine, a la televisión y a la cultura israelí dentro de la sociedad israelí?
-Yo me ocupo del arte, y me siento un privilegiado. Es el lugar sagrado en el que está prohibido tocar e introducir cuestiones políticas. Como te dije, siempre existirán personas que tomen a las películas, o a las series, o una canción, y los lleven para su lado y lo manipulen para justificar sus ideas. Pienso que hay un lugar muy importante para la cultura en general, ya sea en el cine, en la actuación, en la televisión, el teatro, la música, porque finalmente es un lenguaje que acerca. Como por ejemplo Fauda o en Bethlehem, en las cuales tuve que actuar y compartir con actores palestinos y musulmanes, trabajamos juntos de manera mancomunada. Disfrutamos mucho de eso, nos conocimos los unos a los otros, y hablamos y estamos todavía en contacto. Es una plataforma que es un ejemplo para la coexistencia y así tiene que ser. Es un idioma internacional que siempre tendremos y tiene mucha importancia en el mundo, no sólo en Israel.
-¿Te sentís más cómodo con la actuación o con la música?
-La verdad, lo que me motiva en el arte son precisamente los desafíos, y los lugares incómodos me desafían. Esto es lo que desarrollo como artista. Ahora, es cierto que estoy hace más de veinte años con la música, con no poca experiencia sobre escenarios de todo tipo, en presentaciones tanto en Israel como en el exterior. Por otro lado, tengo cinco años en el mundo de la actuación. Pero aún me emociono en cada presentación de la cual participo, me emociono con las canciones que hago, de los personajes que interpreto. Ahora yendo a tu pregunta, pienso que un poco el lugar… llamémoslo el de “la incomodidad”, tanto en la música como en la actuación, que me motiva e impulsa. Siempre dije que cuando deje de emocionarme haciendo arte decidiré parar.
-¿Cuáles son tus proyectos o sueños aún no cumplidos?
-Uh… es una pregunta muy amplia. Ante todo yo siento que vivo dentro de un sueño...
-Bueno, un sueño podría querer ser argentino…
-(Risas) Estuve muy cerca de ello, tuve una novia argentina y visité, me siento cerca de eso. Ahora en serio, siento que realmente vivo el sueño desde mi óptica, realizando lo que verdaderamente quiero. Disfruto de levantarme por la mañana para ir a trabajar. Levantarme por la mañana para crear, para realizar. Es muy dinámico, mi vida es muy dinámica. Siento que de cierta manera estoy realizando todos los días mi sueño. Igualmente existen algunos puntos que quiero abordar, quise mucho interpretar un rol cómico. Para mi alegría este año participé de dos películas interpretando roles cómicos, en una compuse el tema musical principal, y saldrán en el transcurso del año. Me gustaría, y sería un gran desafío, poder interpretar roles en diversos idiomas. En Argentina podría actuar un rol en español, me muero por hacer un rol en el que hable español, o en francés. Esas son las cosas que me interesan. En relación a la música, me interesa seguir presentándome en diversos lugares y llegar al público en general alrededor del mundo. Pienso que todo el tiempo son desafíos nuevos que yo me pongo, que me guían en el camino y me obligan a andar. A mi entender esto me ayuda, ya que provengo de un lugar donde siempre me gusta sentir renovación, parpadear de nuevo, me mantiene muy activo. Entonces toda cosa que hago, para mi es la concreción de un sueño.
-¿Querés agregar algo más sobre el vínculo que tenés con América latina?
-Como te conté, hice un recorrido en la región luego de mi servicio militar. Comencé por Argentina, seguí por Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile, realicé un paseo de un año. Me vinculé mucho a la cultura general, considerando que cada país tiene la suya. Allí descubrí a los artesanos, la artesanía y comencé a hacer joyas durante el paseo. A todo lugar que llegaba, me sentaba junto a los artesanos en la calle y allí practicaba con ellos español y me enseñaban cómo trabajar con alambre, cuero, en verdad hacer todo tipo de cosas. Disfruté muchísimo de eso y por supuesto de la música latina. A mi juicio es algo para aprender de ello, una vivencia muy por encima de todo lo extraordinario que hay en el continente, los paisajes, la cultura, la riqueza, hay algo propio que es la alegría junto con la simpleza. La alegría que viene de cosas básicas e incomparable, Hice un tour con Mayumana por Sudamérica luego de mi viaje como mochilero, volví algunos meses después, llegué a Venezuela, hice un tour a Colombia y Perú, la calidez, el calor del público y la alegría, en mis ojos es algo digno de admirar. Eso me motiva y me alegro de que exista.
-¿Cuál fue el último libro que leíste?
Lajutz Jatuná-Presionado por casarse, de Omer Barak. Un libro extraordinario. Un libro del que espero hagan una película.
-Me gusta mucho el cine israelí y lo disfruto desde varios aspectos ya que algunas películas que he visto plantean temas contemporáneos y profundos. ¿Qué pensás de películas como Los Guardianes o Vals con Vashir? ¿Creés que el cine israelí es muy crítico de la realidad?
-The Gatekeepers (Los Guardianes) es una película más documental, una visión de personas que narran su propia experiencia. Expresa lo que determinadas personas vivieron realmente en el mundo de la seguridad. Pero aunque haya seguridad y se precise de la fuerza, en paralelo es necesario también hacer otras cosas para cambiar la situación. No sé cuán crítica, o no crítica sea. Vals con Vashir en cierto lugar es también una historia personal, vivencial. Vos sabés que desde cualquier lugar se puede venir y tomar algo como crítica. No me es claro si los realizadores de estas películas tienen la voluntad de criticar. Como te dije antes, cada espectador puede tomarlo para su lado, como algo crítico o como algo natural y elegir para donde toma esto. Si uno toma a Bethlehem, como ejemplo, hubo algunos que dijeron que era “de izquierda” y otros “de derecha” y nos explicaban por qué opinaban así. Son películas que nos llevan a pensar y eso es bueno, hay en ello profundidad.
-Vamos a la última pregunta: ¿Cuál fue la última película israelí y cuál la última extranjera que viste?
-La última película israelí que vi se llama Hed (Hecho), de la cual tuve la suerte de participar con Yoram Toledano, Yael Abecassis y Guri Alfi. Una película muy pero muy linda sobre los vínculos personales. Alguien que descubre que su esposa puede mantener relaciones sin que él sepa y todo el recorrido suyo para investigar todo esto. La película internacional… no sé si fue la última que vi y hasta puede hacer un año que salió es The Alien (El Extranjero), del director Garth David, con quien tuve la suerte de rodar la película María Magdalena que salió este año. Él realizó una proyección para nosotros de la película, que trata sobre un niño hindú y como él llega a subirse y viajar en un tren, desaparece, y cómo se va alejando de su aldea y llega a la situación de encontrarlo en Australia y con los años vuelve a India, a descubrir su pasado. Una película muy, muy bonita. Esta es la película que recuerdo.

 
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Comentario

 
04/10/2018 / Natalio Daitch
Me gusto que hablo bien del ejercito de Israel, y no hablo mal de la Medina.Esto es de destacar en estos dias.Cuando hay tantos judìos que con dolo o con culpa entran en sintonìa verbal con los argumentos antijudìos y antisemitas, y antisionistas, hoy por hoy fogoneados mas por cierto sector de la izquierda junto con àrabes -palestinos y no palestinos.
Algo positivo para destacar.





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