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Yuval Diskin, que dirigió el Servicio de Seguridad -uno de los pilares del sistema defensivo israelí- afirmó carecer de confianza tanto en el Primer Ministro Netanyahu como en el titular de la cartera de Defensa, Ehud Barak. Diskin, que tuvo a su cargo esa coordinación estratégica entre los años 2005 y 2011, asevera que el actual gabinete gubernamental elabora sus posiciones en base a percepciones supuestamente mesiánicas y no de acuerdo a una visión racional del contexto. Las declaraciones del ex funcionario se refieren al insistente rumor –alimentado desde esferas oficiales israelíes- sobre un inminente ataque a Irán, para neutralizar el desarrollo nuclear decretado por el régimen de Ahmadinejad. El acelerado proceso de nuclearización iraní es percibido por Barak y Nethanyahu como la principal amenaza a la existencia misma del Estado de Israel.
El Comandante en Jefe del Ejército, Benny Ganz, entrevistado por el matutino "Haaretz", sostuvo que las presiones ejercidas por Europa y los EE.UU. sobre Teherán "comienzan a fructificar" y son capaces de reducir la escalada armamenticia. Ganz considera que Ahmadinejad desafía a Israel también desde otros ámbitos: Hezbollah en Líbano y la Jyhad Islámica en Gaza operan como agentes de la República Islámica de Irán.
Una atmósfera de anticipo de comicios empieza a extenderse en los círculos parlamentarios y medios de prensa. El "asunto persa" es –obviamente- un tema determinante. La polémica que fisura a la dirigencia estatal israelí tiene como eje la necesidad de establecer una sólida plataforma de respuesta –diplomática y militar, o combinación de ambas- ante la agresividad iraní.
La Revolución Islámica de 1979, la guerra entre Irán e Irak en la década del ’80, son los hitos constituyentes de Teherán como epicentro de la expansión –política y militar- del Islam fundamentalista y radical. Se presume que el transcurso de 2012 los iraníes habrán alcanzado los medios para implementar explosivos nucleares.
Las severas disidencias en el liderazgo israelí sobre la respuesta adecuada a la provocación de Ahmadinejad plantean serias dudas sobre una iniciativa bélica de envergadura que requiere de amplio consenso y convicción. |