Hachazos

Como los Borbones

Israel gira a la derecha en sus concepciones políticas, económicas y sociales, máxime desde la Guerra de los 6 Días. “Como los Borbones, el público israelí, en su mayoría contundente, desde 1967 hasta hoy, nada olvidó y nada aprendió”. Esta derechización se evidencia en particular en todo lo concerniente a la solución posible del conflicto israelí–palestino, que según el autor de esta columna, de tanto viajar por la derecha, va de contramano de la historia del Medio Oriente.
Por Guga Kogan

Desde de la Guerra de Iom Kipur, por el contrario, los israelíes olvidaron por qué estalló (por la política llevada por Golda Meir, estrella de la obstinación nacional) y no aprendieron nada de las pérdidas humanas causadas. Tampoco aprendieron de dos Intifadas, aunque las recuerdan muy bien. En particular la última, la más terrible y traumática, con autobuses volados en plena ciudad, con suicidas islámicos dispuestos a todo, emergiendo de todos lados.
Ni hablar de la Guerra del Líbano, que duró 18 años y costó la vida de una generación que hasta hoy baila los recuerdos traumáticos (Ver el film Vals con Bashir) y su secuela en la 2ª guerrita del Líbano, sobre la cual siguen convenciendo al público que, después de todo, a pesar que fue una casi-derrota porque nos cubrieron con cientos de misiles, «Nassarala no se atreve salir de su bunker». Un triunfo más de esos, con más de un millón de civiles en los refugios, lo dejamos a Pirro de Epiro, muy atrás.

Olvidar y no aprender del pasado es típico del pensamiento y pasatiempo  preferido de la  derecha israelí. Y el israelí medio, de acuerdo a todo tipo de encuesta, no importa la pregunta que sea, desde el precio de la leche y el yogurt hasta la bomba atómica, responde de derecha. Aunque se declare liberal, democrático, moderado o pro-paz, al final del camino es de derecha. Es liberal sólo para los judíos; democrático para sus compatriotas; moderado y pro- paz, pero a los palestinos hay que mantenerlos cortitos porque no son confiables. Los árabes en general son ladinos; los no-judíos, si critican a Israel, por su conducta en los territorios de la Cisjordania, son antisemitas.
Los territorios de la Cisjordania no son ocupados, sino «liberados» (deben llamarse Judea y Samaria). Son nuestros, territorio nacional por contrato bíblico, que, como se sabe, todavía está vigente. La empresa de colonización de esos territorios no fue emprendida para ampliar los límites  del Estado, sino como «carta de negociación», para un futuro Proceso de Paz. Mientras tanto los poblamos con colonias, que son el mejor invento para resguardar la seguridad del aeropuerto Ben Gurion. Y no nos olvidemos que esas colonias contribuyen al bienestar de los palestinos, que adquieren, construyéndolas, nuevas  fuentes de trabajo.

Hay que entender que en Israel casi no hay izquierda. Los que se definen como de izquierda, son diagnosticados como «enfermos de odio a sí mismos». Todo el resto, desde el centro izquierda o de  centro, son en realidad de derecha. Viven y festejan en un festival de disonancia cognitiva nacional. Festinger, su acuñador, seria millonario en Israel, en términos faraónicos, no en chirolas.
El público, en su mayoría abrumante, votó y así aumentó el poder de los partidos de derecha. Los votantes por partidos que se autodenominaban «de centro”, siempre apoyaron a  la derecha política. Todos los ex posibles: políticos, generales , jefes de Servicios Secretos , presidentes de la Corte Mayor de Justicia, ex presidentes y presidentes, poetas como Shimon Peres, ex embajadores, funcionarios, economistas ,empresarios mega millonarios, filósofos y profetas de lo ya sucedido, todos, cuando estaban en funciones, actuaron y se expresaban como de derecha. Al  finalizar, cuando ya no son relevantes y sus opiniones ya no influencian sobre los que toman decisiones, de pronto ven la luz: comienzan a expresarse como de izquierda. Adoptan las soluciones que la efímera izquierda sustenta hace años. Pero como decía mi viejo en idish: gut shpeit (demasiado tarde). Nadie les quita lo bailado y el daño ya lo hicieron. ¿Qué sentido  tienen hoy sus expresiones de izquierda cuando siempre bailaron y funcionaron con el pie derecho?

Las nuevas generaciones, “born and rise” en Israel, se educaron desde la niñez con la idea de que la Ocupación de los territorios no existe. Son parte de Israel, la cuna de su pueblo. La realidad antes del ‘67 era una anomalía impuesta por una guerra de Liberación que no fue completada. Un error histórico, o como se dice en hebreo: un lamento histórico. El joven israelí medio no conoce otra realidad. Por ello piensa y actúa como la derecha en forma natural, porque crecieron en ella: para ellos, los palestinos no viven bajo una férula colonial. Sólo sirven como albañiles o productores de buen humus. Cuando un joven entra al ejército, recibe otra dosis concentrada de educación militar, que es más de derecha y de influencias religiosas, que lo llevan a ver al palestino sólo por la mira del fusil. Hoy en día, un joven israelí que habla y piensa desde la izquierda, es manifestante contra la Colonización de los territorios ocupados y las expropiaciones de tierras de los árabes, o tiene fiebre o esta rayado. No hay vuelta.
Todos el resto, que son la mayoría, se esfuerzan día a día en generar ideas y creencias que reduzcan la tensión interna que poseen sus actitudes de derecha, para que adquieran un matiz de izquierda, liberal, que aparentemente no daña los derechos humanos de otro pueblo y en especial del vecino palestino. La incoherencia entre su actitud, funcionamiento y sus verdaderas creencias y moral, las calman con el argumento de que lo todo lo que hicieron fue  en defensa del pueblo judío perseguido por los siglos. En especial cuando dejan de ser políticos, jueces o encargados de la represión, que ellos llaman «defensa del público inocente» y de pronto se revela que se les escapó una ejecución o encarcelamiento sin juicio o una pequeña tortura. Una expropiación de otra porción de terreno, una sentencia más prolongada  para el árabe y una ridícula para el israelí que cometió desmanes e incluso sabotaje.
Como regla general recurren al pretexto, o mejor dicho la madre de los pretextos, que es el argumento más contundente Made in Israel con el cual silencian toda crítica. Frente a sus puertas,  enmudecen todos sus críticos, desvían la mirada los más inquisidores, se desmayan los más cínicos: Aushwitz.

Hace unos años, un ensamble satírico denominado » El Quinteto de Cámara», personificó uno de esos pretextos nacionales tan difundidos. Un funcionario israelí del deporte le suplica a un juez olímpico alemán que le otorgue unos metros de ventaja al corredor israelí, con el argumento: «Didn’t the Jewish people suffer enough?» (¿Acaso el pueblo judío no ha sufrido lo suficiente?). Desde entonces se convirtió en el lema nacional de la hipocresía consensual israelí.
La hipocresía israelí actúa, en todo lo concerniente a nuestra relación con el pueblo palestino (que es «un invento político de los últimos años»), de la siguiente manera: los soldados disparan a quemarropa balas de goma contra manifestantes palestinos sin pestañar; detienen un nene de 8 años y jueces militares encarcelan chicos de 15 años, porque «las piedras lanzadas, matan». O confiscan retretes de pobladores de cavernas del sur de Hebrón «para finalizar con esas tradiciones de viviendas primitivas». O confiscan terrenos agrícolas por «razones de seguridad nacional». Mientras los saboteadores palestinos son terroristas «de la peor calaña que merecen la pena de muerte», los nuestros, judíos y religiosos, que ejecutan sabotajes en mezquitas y contra la población civil palestina, que pueden encender el polvorín del Medio Oriente, son sólo «unos pocos mala hierba». Mientras los nuestros son todos estadistas, los de ellos son «políticos ex terroristas con manos ensangrentadas».
Nosotros, los israelíes somos todos moderados. Ellos son todos extremistas. Por lo tanto, ellos son los que tienen que hacer renuncias, ahora que comienzan nuevamente las negociaciones de Paz, 20 años más tarde de lo que acordamos por los acuerdos de Oslo. Nosotros sólo les hacemos  favores. Les vamos a devolver porciones de su territorio que tomamos por la fuerza, pero a cambio que nos dejen la colonización, levantada y desarrollada sólo «en defensa propia». No porque el Altísimo, por medio de sus rabinos, nos dio la orden de trasladar población civil a territorios ocupados, violando acuerdos internacionales.

La derecha israelí, en forma opuesta a lo que se supone y ya es consenso nacional que comienza en el Likud, otrora de Menahem Beguin, comienza más a la izquierda. Y para ser precisos, en el Laborismo Israelí, ese que se precia de crear el Estado desde cero.
El laborismo, desde el año ‘67, hasta hoy, apoyó la Magna Empresa de colonizar los territorios ocupados. Al principio, por medio de las huestes religiosas del Gush Emunim que lograron su simpatía y luego, alentando la confiscación de tierras palestinas por esas razones de seguridad sobre las cuales hablamos antes. Así, permitieron el avance de la segunda ola de colonizadores, esta vez seculares, que fue a vivir en los territorios ocupados por razones de «calidad de vida», a cuenta de las tierras de los palestinos.
Los líderes del laborismo, cuando estaban en el poder, nunca se atrevieron a dar algún paso hacia los palestinos y devolverles sus tierras confiscadas. Ni siquiera se atrevieron a hacerlo cuando la Suprema Corte de Justicia se los ordenó, como en el Caso de Biram e Ikrit. El único que se atrevió a dar un paso histórico, Rabin, fue asesinado. Los promotores del asesinato, los rabinos instalados en los territorios ocupados y a salario del Gobierno no fueron tocados. Los instigadores de todo tipo contra Rabin, incluso se convirtieron en Primer Ministro y ministros. La mayoría del público israelí los reconoce como grandes estadistas y los reelige por mayoría abrumadora.

¿Otro ejemplo? Ehud Barak, candidato del Laborismo de «izquierda”, elegido Primer Ministro, con la esperanza que se retire del Líbano y sea el continuador de Rabin, que traiga la Paz con los palestinos. La retirada del Líbano la realizó, pero cuando llego a tratativas con Arafat en Camp David lo hizo «para desenmascarar las verdaderas intenciones de los palestinos» y no con intención de llegar a un acuerdo. Y luego, de remate, le permitió a Arik Sharon visitar la Colina del Templo, lo que prendió la mecha de la 2ª Intifada, la más siniestra de todas las Intifadas.
Es así que la no derecha israelí, que es tildada «de izquierda», creó un antecedente en la política del país: de palabra estuvo siempre a favor de un Estado palestino. De hecho, apoyó su minimización hasta pulverizarla en pequeños cantones y en la tendencia de que sólo sea una «Entidad Palestina”, sin ejército (porque son todos terroristas y mentirosos), sin dominio de las tierras y el agua, sin control en sus relaciones exteriores, sin límites propios que deben corresponder a las líneas del cese de fuego del ‘67. En resumen: un Estado independiente imposible, desmembrado por colonias israelíes, con autopistas privadas, y si es posible, que sean parte de Jordania. Sus ciudadanos que voten al parlamento jordano, cuyas atribuciones sean sólo administrar la limpieza y barrido de las calles, las cloacas y un porcentaje del aire que respiran.

Otra Institución nacional que giró a la derecha sin ser advertida es el Keren Kayemet Leisrael (Fondo Nacional de Tierras). El Fondo, creado por el pueblo judío, que por medio de sus alcancías en cada casa judía en el mundo adquirió, antes de la creación del Estado, tierras de los terratenientes árabes que dominaban Palestina antes de 1948, rescató terrenos inhóspitos y abandonados. Luego del ’48, se convirtió en una Institución reconocida por plantar árboles, inmensos bosques, que reemplazaron los desmanes arbóreos del Imperio Otomano. Hoy en día, el Keren Kayemet controla porcentajes inmensos de las tierras de Israel, pero sólo para uso de los judíos. Porque es un «Fondo Nacional». Pero luego, en secreto, creó una Cía. denominada Imanuta, que se ocupa de colonizar tierras en los territorios ocupados. Hoy el Keren Kayemet, un monstruo multimillonario, es un apéndice de la colonización de los territorios. Plantar un árbol en su nombre, contribuirle, es darle maquina a la empresa de colonización.

Los menos sutiles de los pensadores de derecha, se aferran a la idea que en general no existe un pueblo palestino. Que es un cuento chino. Perdón, árabe. Los más sutiles abandonaron esa chismografía histórica y dieron un paso adelante. Ahora pasaron a considerar que los palestinos, en realidad, «no quieren ser independientes» .Así nomás. Créase o no. ¿La razón? Porque los palestinos temen de su futuro, considerado determinista y aceptado por  la mayoría de los «entendidos» en Medio Oriente, que después de la revolución se van a matar entre ellos. Por diferencias religiosas, étnicas, de sunnitas y chiitas, o lo que sea. Por ello, los «entendidos» decidieron, que  lo último que desea Abu Mazen, el líder palestino post Arafat, es que las conversaciones de Paz actuales culminen con éxito. A su juicio, su juego será posponerlas indefinidamente y al final, si no culminan con éxito, endorsar el fracaso a Israel. De esa forma matan dos pájaros de un tiro: No hay Estado palestino independiente y la culpa recae sobre Israel, que será rechazada en todo el mundo, sus productos boicoteados y sus generales estarán al umbral  del Tribunal Internacional. Cartón completo.
En general, la concepción de que los palestinos son «non partenaire”, que Barak acuñó cuando se le fueron abajo las tratativas de Camp David en el año 2000, es muy popular en Israel. Porque corresponde con la concepción consensual de que los palestinos nunca aceptarán renunciar al Derecho del Retorno de los refugiados de 1948 y el Este de Jerusalén como su capital. Pero en realidad esta concepción proviene de otro reflejo instintivo de todos los líderes de Israel de la última generación: Rabin, Barak y Sharon. Al final de sus carreras como ministros, entendieron que hay con quien tratar, pero eligieron salir por la tangente exigiendo acuerdos parciales, o arreglos unilaterales (la retirada del Líbano, la evacuación de Gaza). Después de todo, un logro y un cambio esencial en sus concepciones anteriores inspiradas por su pasado militar. Pero siempre estuvieron dispuestos a acuerdos parciales, porque no quisieron pagar el precio, político y personal, que envuelve todo acuerdo o Pacto de Paz Final. Por miedo a perder la silla, que es una de las ocupaciones preferidas de todos los primeros ministros de Israel, sin diferencias de ideología o situación.

Los israelíes de derecha poseen una catálogo conocido de estereotipos políticos sobre el conflicto israelí-palestino en general y sobre los vecinos palestinos en particular. Algunos ejemplos, distribuidos por rúbricas:
-Los palestinos no pierden ninguna oportunidad de perder oportunidades (inventor: Abba Eben).
-Debe preguntarse a los palestinos “qué es lo que ellos están dispuestos a renunciar y no sólo exigirle a Israel renuncias».
-Todo tratado de paz, para los palestinos, es sólo una manera de mejorar posiciones hasta la próxima guerra.
-Para los palestinos, los terroristas muertos o encarcelados son héroes y no asesinos. Lo que significa que los palestinos no desean la paz, desean sólo guerra.
-Abu Mazen, el actual líder palestino, es un negador del Holocausto que sólo está por un proceso de Paz para liberar los terroristas encarcelados. Sus verdaderas intenciones es sabotear el proceso de paz, para llegar a la UN en septiembre y recibir el voto favorable del Consejo de Seguridad que le otorgue un Estado palestino, sin necesidad de tratar con Israel.
-Abu Mazen no representa a todos los palestinos, es un líder no legítimo porque ya finalizó su cadencia. Pero si se realizan nuevas elecciones en la Autoridad Palestina, Hamas tomaría el poder. Si Hamas toma el poder, no hay con quién realizar conversaciones de Paz.
-Todos los terroristas liberados siempre volverán a practicar el terror. Hamas nunca cambiará sus concepciones políticas con el objetivo de destruir Israel, ya que lo tiene especificado en su ideología extremista.
-Los límites del 1967, son «límites de Aushwitz» (acuñador: Abba Eben).
-El conflicto israelí-palestino no tiene solución, porque es un conflicto religioso judeo-musulmán.
-Es importante ampliar la colonización israelí en los territorios ocupados. Cuando más colonias, más irreversibles serán, y al final el mundo las aceptarán.
-El mundo aprenderá, con el tiempo, que el problema palestino no es tan importante. Más importante es solucionar es la situación en Siria, Irak, Egipto y otros países árabes conflictuados.
-No existe un problema demográfico. El número de palestinos que habitan Cisjordania es menor de lo que se publica y nunca serán mayoría. Los judíos serán mayoría, porque su crecimiento natural es superior.

Antisemitas conocidos:
– Jimmy Carter, el único presidente americano que hizo algo positivo, concluyente e impuesto por la Paz en el Medio Oriente, es un antisemita por criticar a Israel por su comportamiento en los territorios ocupados.
-La Unión Europea, por su decisión de marcar los productos provenientes de las colonias en los territorios ocupados, para que el público europeo (en su mayoría antisemita si se opone a la ocupación) sepa a quién compra.
-Si OECD publica una estadística no favorable sobre Israel lo hace porque está poblada de economistas antisemitas.
-Las Organizaciones de Derechos Humanos, los Fondos Europeos de apoyo a organizaciones de Derechos Humanos y monitoreo del comportamiento del ejército de Israel en los territorios ocupados están motivados por antisemitismo.
-El ejército israelí es el más humano del mundo y está dedicado a la defensa de sus ciudadanos, incluyendo sus actividades militares en los territorios ocupados.
-Rachel Corrie (q.e.p.d.), aplastada por un bulldozer del ejército  israelí, y todos los jóvenes extranjeros que intervienen en las protestas palestinas contra la ocupación, a pesar del riesgo que toman, son antisemitas y solo desean la destrucción del Estado de Israel.
-Todo el mundo está en contra Israel mientras en Siria y en los países árabes se cometen más trasgresiones contra los derechos humanos. Sólo a Israel le  exigen cuidar los derechos humanos.
-Sólo Israel educa por la Paz. Los palestinos, desde su más tierna infancia, educan al odio contra Israel.

Todos estos clichés de inspiración de derecha, son expresados en todos los medios de comunicación y fomentados por los medios, que en forma errónea son considerados de izquierda. El lema que les permite dar más voz y énfasis a estos pensamientos de derecha es que los medios «deben ser equilibrados”. Y cuando se formula ese tema, casi seguro que la voz cantante la va a llevar el que representa a la derecha. Si hay uno de izquierda, seguro que es de centro, porque demasiada izquierda puede costarle el puesto al mediador. El representante de centro, aparentemente de izquierda, siempre, o admite la posición de derecha o la pinta un poco con critica. Al final ambos coinciden y se terminó el debate, para alegría del mediador que salió casi equilibrado y a gusto de sus superiores. O simplemente se larga con resumen chato y sin ninguna profundidad y así se salva, salió vivo y no terminó marcado como de “izquierda». ¡Qué alivio! Y así es bien recibido en el los pasillos  de los medios y en el café con los colegas.
Así viven y se reproducen los que, aparentemente, deben traer y expresar las diferentes opiniones públicas. Por la entonación de las preguntas, su contenido y la posibilidad que dan a cada político de derecha de lanzar sus mensajes, sin atreverse a preguntar la más simple pregunta existente: ¿Dígame, su excelencia, adónde lleva su política, que es la misma que Vd. expresa hace años y no condujo a nada? ¿No hay nuevos elementos originales que puede hacernos saber? Porque formular una pregunta de tal manera, es firmar su sentencia y volar del puesto a los 15 minutos de haberla preguntado.

Un país cuyo gobierno nombra una estrella de televisión, que no entiende un pito en economía, Ministro de Economía, le mantiene el puesto de Ministro de Asuntos Exteriores a uno que ningún país quiere verlo y está bajo juicio penal, que nombra Ministro de Defensa a un general que no supo preparar el ejército para el nuevo estilo de guerra actual, y a un magnate de como ministro en dos carteras: de Desarrollo Económico y Religión, y al mismo tiempo a una intendente de suburbio como Ministra de Salud y a un rabino como Ministro de Educación, los resultados son y serán nada alentosos.
Y no hablamos del papel nefasto que juega la religión judía en todos los planos de la vida: desde la cuna hasta el entierro, desde el año ‘67 hasta ahora. Pero eso es harina de otro costal. Suficiente con los expresado, que ya de por si es ya bastante depresivo.
Mejor ir al mar a ver volar gaviotas, Pero cuidado, ¡no entre al agua porque hay medusas!
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