Tras la absolución de los imputados en el caso Marita Verón

Una loca más

Susana Trimarco no es solamente un nombre, una madre que pelea por una causa, una persona desconocida por algunos, conocida por otros, o un nombre recientemente escuchado o leído en algún medio televisivo o grafico. El autor de esta columna traza un interesante vínculo entre la lucha de la mamá de Marita Verón con el que las Madres de Plaza de Mayo vienen planteando desde hace décadas.
Por Diego Lerner*

Años después de que las “Locas de Plaza de Mayo” se consolidaron como símbolo de la lucha pacífica por la memoria, la verdad y la justicia, la madre de Marita Verón se incorporó a este colectivo de “locas” que luchan contra el silencio. Una pelea desigual de lo establecido, el status quo, y lo vinculado con el poder (el económico, político y judicial) versus la gente de a pie, llamémoslo el pueblo o la plebe, en donde tanto la madre de Marita Verón como Las Madres de Plaza de Mayo, alejadas de su particularidad, de su egoísmo, se enfrentan en un orden desigual de fuerzas. No sólo por ellas, sino por el otro.
Sus ganas y fuerzas  en la lucha por los Derechos Humanos, que excede a la pelea por un presente para trascender al futuro, logran contagiar y cautivar  a miles de ciudadanos identificados con sus causas. Por sus hijos y por los de todos, aquí no hay cansancio ni agotamiento; por el contrario, se las vislumbra día a día se con más fuerza, a pesar de tener tropezones -provenientes de aquellos que logran sacar beneficios de estas injurias-  en todo momento. Una lucha ideológica y de convicciones que surge por el desarraigo y la desfachatez de un presente podrido, pero día a día tratan de avanzar sobre este largo camino.
Desde el año 2002, cuando fue secuestrada su hija, Susana Trimarco viene dando una inquebrantable batalla en contra de una de las actividades ilegales más lucrativa a escala mundial: la trata de personas, que es considerada hoy en día como “la esclavitud del siglo XXI”.
Así como lo hicieron las Madres de Plaza de Mayo contra la última dictadura, Susana Trimarco peleará hasta acabar con estos delitos.

¿Bajo qué encuadre cultural y social de desarrolla la prostitución en Argentina? ¿Bajo qué entramado judicial se desarrolla?
Es importante resaltar que el caso de Martia Verón no es un hecho apartado. Para eso es importante hacer una revisión a fondo sobre la  cosificación de la mujer en todo ámbito. Numerosas publicidades y muchos medios de comunicación impulsan el concepto de mujer material/objeto. Conductores populares de TV como Tinelli y Rial se encargan de subrayar la importancia de tener culos parados y bustos exuberantes, dejando de lado lo significativo y esencial de cada individuo, de su ser.
Por otro lado, hemos vivido como argentinos la interrupción de la democracia durante más de 50 años, con el consecuente reflejo de la sociedad en nuestros días. Una educación que respondía a los intereses económicos golpistas que dejaban de lado la pedagogía crítica para transformarla en un lugar de obediencia plena, seguido por  índices de deserción, inclusión y pobreza altísimos.
El medio grafico también fue cómplice para el desarrollo de este proceso. A la vista de todos, estaba el Rubro 59 fomentando el ejercicicio de la compra/venta de la prostitución. Es importante destacar que actualmente no sólo ese rubro está prohibido, ya que el decreto 936/2011 estipula la restricción a cualquier tipo de aviso con contenido sexual. Además, vale destacar que en estos momentos se investigan algunos medios gráficos debido a la evasión de esa norma, transformado el anterior rubro en otros nuevos.
De un lado la mafia, del otro lado la ignorancia.
La problemática no se halla en la falta de respuesta al caso Marita Verón, sino en el axioma de entender y profundizar sobre este negocio. Quienes luchan contra esta problemática enarbolan la frase: “Sin consumo no hay tratas”.

Embanderadas por los Derechos Humanos ambas, las Madres de Plaza de Mayo y Susana Trimarco, son reconocidas no sólo en Argentina.  Quienes queremos tener  y apoderarnos de las riendas de un futuro más humano, solidario y con más amor, nos sumamos. En este sentido, es nuestro deber como comunidad posibilitar espacios para el abordaje y la concientización de esta temática.

* Pehil de Habonim Dror y estudiante de Ciencias Políticas.

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