Construcciones que profundizan la crisis inmobiliaria

En estos días se ha destacado la fuerza e ímpetu de los indignados israelíes, portadores de demandas sociales de diversa índole entre las cuales se destacan sus pronunciamientos contra el alza del precio de las viviendas.

Más allá del paralelismo que pueda realizarse con el movimiento que tuvo su origen en la Puerta del Sol de Madrid, cabe destacar las particularidades específicas que revela el caso israelí. En ese sentido, uno de los aspectos centrales que atraviesa a sus reivindicaciones está vinculado al cuestionamiento sobre la toma de posición del Estado en lo que refiere a la distribución de la riqueza. 

Desde esta perspectiva, una de principales críticas a la administración actual se basan en la fuerte asimetría que plantea una creciente proporción de la población israelí, entre los subsidios y beneficios de diversa índole de que goza la población residente en los asentamientos, y el resto de la sociedad. 

En ese contexto, cabe destacar que la reciente decisión de la Knesset (Parlamento israelí), según la cual se autoriza la construcción de 930 casas en la zona de Har Homa, cerca de Belén, ha sido calificada como una iniciativa que no hace más que “avivar el fuego”. Durante el mes de mayo del presente año se habían planteado distintas objeciones al proyecto que fueron rechazadas. 

«El Gobierno está usando cínicamente la urgente necesidad de vivienda y empujando a los israelíes a mudarse a asentamientos por motivos económicos, en vez de construir dentro de Israel», señaló Hagit Ofran, directora del proyecto de seguimiento de los asentamientos de Shalom Ajshav (Paz Ahora).

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