Antisionismo

La nueva judeofobia

He escuchado argumentos estrafalarios para justificar la lectura de algún hecho menor como un acto de antisemitismo. Inevitablemente pensaba que esa energía utilizada para imaginar conspiraciones podría ser utilizada a favor de actos realmente positivos para la tradición creadora y humanista de nuestro pueblo. Pero hoy el antisemitismo cuenta con una máscara eficaz, real, que es necesario conocer: la nueva judeofobia y su capacidad de disfrazarse de solidaridad con el pueblo palestino. La sed revolucionaria de los ´70 puede reciclarse, distorsionada, en una lucha antisionista.

Por Diego Melamed

La autobiografía de Carlos “El Chacal” ( “El islam revolucionario”) muestra cómo una propuesta retrógada y reaccionaria es izada por quienes se quedaron sin bandera. Según él, Bin Laden, por ejemplo, “ataca las clases dominantes con la única meta de llegar a un reparto más equitativo de las riquezas”.
La justificación de los atentados contra israelíes que viajan en un micro proviene de amigos progresistas que son complacientes ante los ataques del fundamentalismo musulmán que reivindica sociedades teocráticas, cuasi feudales, donde los Derechos Humanos que “mis amigos” defienden no son respetados. Más aún, estos amigos defienden sociedades en las cuales no podrían vivir si osaran defender esos mismos Derechos Humanos que los motivan a apañar “los reclamos” de los terroristas.
Tuve la oportunidad de conversar sobre esto con Jaime Naifleish, nuestro corresponsal en España, quien me contaba sobre la judeofobia en Europa.
Afortunadamente llegó aquí “La nueva Judeofobia” de Pierre-Andre Taguieff (Gedisa).
Este libro colorea con profunda sencillez el nuevo rostro del antisemitismo europeo. “Nunca, en la Francia de posguerra, habían circulado en tantos medios sociales las amalgamas antijudías, y encontrado tan escasa resistencia intelectual y política” dice el Director del Centre Nacional de Reserche Scientifique.
Taguieff utiliza 254 páginas para argumentar con solidez los detalles de la operación que consiste en maquillar el mal visto antisemitismo para presentarlo ante las cámaras como crítica a Israel y defensa de la causa palestina.
Los ataques antijudíos son cada vez más violentos en Francia y, según el autor, la solidaridad con el sufrimiento palestino y la crítica a Israel está privando a la comunidad judía del apoyo que antes obtenían de otras organizaciones sociales. Es decir, los judíos apoyaban diferentes causa por los Derechos Humanos y contaban con alianzas en su favor, pero ese apoyo se esfuma al ser vistos como victimarios de los palestinos.
Parece interesante pensar que puede suceder aquí, mientras se lee este texto: “En Francia, la actitud judeófoba impulsada por la israelofobia dominante, dice Taguieff, ha quedado en buena medida integrada en el terreno de lo ideológicamente aceptable”.
Cita entonces a un militante socialista que haciendo referencia a los ataques estadounidenses contra Bin Laden, comenta: “Decir Islam significa, al fin y al cabo, decir los pobres, y es una mierda golpear a los pobres”.
Recuerdo que cuando se preparaban los actos en homenaje a los asesinados en diciembre de 2001, escuché a militantes de izquierda (¿progresistas?) decir que ellos reivindicaban a pueblos que luchan, a “pueblos dignos, como el de Palestina, Libia o Irak”.
No creo que los sometidos libios, palestinos o iraquíes, sean modelo de resistencia, pero sucede que sus férreos gobiernos son vistos con buenos ojos, simplemente, por ser enemigos de Estados Unidos.
Recuerdo consignas antisemitas, furiosas, que escuché en una marcha contra la guerra en Irak. No volví a participar de esas manifestaciones “pacifistas” donde se rompían comercios de hamburguesas. Allí observé la nueva judeofobia, disfrazada de “antiimperialismo israelí”.

La pregunta

¿Es honesta una búsqueda de un Mundo mejor que para hacerlo reivindique mundos peores?
Los terroristas no quieren justicia social ni Derechos Humanos. Los terroristas no quieren llevar a Israel a negociar. Todo hace pensar que principalmente quieren matar judíos y para eso han llegado hasta nuestra ciudad en dos ocasiones.
A nueve años del atentado a la AMIA me parece interesante compartir el texto que Taguieff pensó para Francia: “En la Nación cuyo sueño consiste en ser la de los derechos del hombre y del ciudadano, es preciso que, sin esperar más, aquellos que, desde todas las creencias y todos los orígenes, rechazan la intolerancia y el fanatismo comiencen a abrir los ojos respecto de la situación presente (…) que no cesa de hacer renacer, a través de metamorfosis ideológicas, el odio antijudío en el nuevo contexto del islamoterrorismo”.
Afortunadamente “La nueva judeofobia” ya esta aquí. El libro, claro.
Por si fuera necesario, aclaro que sigo siendo el pacifista que los lectores de Nueva Sión conocen. Estoy a favor de un Estado palestino y en contra de la violación de los Derechos Humanos de los palestinos, tanto por parte de Israel como de la AP.

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